Antes del verano, todavía como CTO del grupo Prisa, asistí al Digital Enterprise Show de Madrid (DES Show – #DES2016) y allí vi por primera vez un potente cambio de foco de los principales actores de la industria. Grandes consultoras y grandes fabricantes adoptaban abiertamente el discurso de la transformación digital. Conversando durante la feria con amigos y colegas conveníamos en que por fin había llegado la infantería al terreno de batalla, que se acabaron las escaramuzas, los comandos e incluso la caballería; ese terreno casi de guerra de guerrillas en el que nos habíamos movido muchos de nosotros desde finales de los noventa.

Esta llegada de los grandes generales con grandes ejércitos, por continuar el símil bélico, ofrece mucha seguridad al grueso de las empresas que tendrán que enfrentarse a este importante desafío porque sus proveedores de confianza les podrán acompañar durante el proceso.

El capitán Conan, con uniforme azul, con sus hermanos de armas según Bernard Tavernier (1996)
El capitán Conan, con uniforme azul, con sus hermanos de armas según Bernard Tavernier (1996)

Sin embargo el momento plantea importantes retos a todos los implicados. En primer lugar a nosotros, los viejos del lugar, los Capitán Conan o Sargento Furia de la transformación digital que tendremos que enrolarnos en el ejército regular y ser capaces de aportar valor en entornos corporativos más clásicos. Yo, personalmente, ya he realizado gran parte de esta adaptación tras mi paso por Unidad Editorialgrupo RCS y por el grupo Prisa, grandes grupos multinacionales de comunicación, y he de advertir que no ha sido una tarea fácil.

Transformarse o morir es el nuevo mantra.
Transformarse o morir es el nuevo mantra.

En segundo lugar a las consultoras y fabricantes tecnológicos que tienen que transformarse ellos mismos sobre la marcha (pues no están exentos, ni mucho menos, del impacto de la transformación social, como me gusta definir a mí el momento actual) y, además, ser capaces de generar discurso y credenciales alrededor de la transformación digital. Esto último no resulta nada sencillo cuando la gran mayoría de ellas han estado viviendo buenos tiempos al abrigo de optimizar y externalizar procesos, algo bien lejano de innovar disruptivamente e invertir en la diferenciación y la experiencia única de usuario.

Por último las empresas que deseen transformarse deberán hacer grandes esfuerzos no sólo en el ámbito económico, puesto que tendrán que afrontar importantes inversiones generalmente paralelas a la operación tecnológica clásica, sino en dos ámbitos especialmente críticos: el equipo y la cultura corporativa.

Existe muchísima literatura al respecto de estas dos áreas en Internet, así que no abundaré mucho, pero es tan vital adecuar el equipo a las capacidades que ahora son necesarias tanto en aptitud como en actitud, como de que la alta dirección adopte un rol activo en la destrucción y regeneración de la cultura corporativa, por lo general férrea y construida a cincel sobre roca, con el paso de los años iterando procedimientos y departamentos estancos.

Transcripción del post publicado en Medium

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