Con ocasión del TEDxMadrid rescaté para el blog de Talents United una charla sobre desintermediación de la cultura y arte contextual que osadamente di en Zinc Shower 2014, con el apoyo y buena parte de las ideas que me aportó Wenceslao García. Y con ocasión del post en cuestión, se me ha ocurrido que era buena idea publicar mis notas previas  ya que, además, tienen formato de artículo porque no las hice de modo esquemático, sino discursivo (son las notas originales, sin corregir ni siquiera terminar)

Todos nos preguntamos qué es el arte cuando nos aproximamos a él, cuando debatimos sobre la creación artística. Sin embargo hay una cuestión mucho más interesante: ¿dónde sucede la creación artística? ¿cual es el espacio en el que, necesariamente, esta creación tiene lugar?

Si tomamos como objetivo de la creación artística la producción de obra original, la búsqueda de un producto netamente genuino, podemos hablar principalmente de dos corrientes de pensamiento que buscan dar solución a esa cuestión: el idealismo y el determinismo

La teoría imperante en la actualidad, la más aceptada y la que en gran medida marca el paso de los mercados del arte contemporáneo es el idealismo. Esta teoría sostiene que la creación artística sólo puede crearse desde la nada, desde un vacío absoluto en el que el artista se libera de todo contexto y produce su obra en ese espacio aislado y virgen. Por eso la creación puede ser original, por eso el artista se convierte en Demiurgo.

Preparando la presentación
Preparando la presentación

En el otro lado, está el determinismo. El determinismo desmonta la idea de “hacedor supremo” y considera que el ser humano no puede crear desde la nada porque habita en un permanente contexto. Es decir, que no es posible situarse en un vacío creativo para producir una obra original y, por lo tanto, todo son reinterpretaciones, revisiones de las mismas ideas y de las mismas creaciones y a pre-existentes, de la naturaleza que nos rodea. Esta idea, en cierto modo, reduce al artista a simple artesano cuyas habilidades son meramente técnicas a la hora de representar lo que le rodea.

Pero existe un camino intermedio, un arte pragmático que postula la creatividad contextual. Una propuesta que permite combinar la idea de que todo es contexto y, a la vez, la creación original habita en la nada. Sin embargo propone una “nada contextualizada”. Esta teoría considera que es posible encontrar un espacio vacío donde ubicar la creación en cada contexto dado y que ahí es donde el artista puede producir su obra. El creador ya no está aislado por completo, sino que busca un espacio virgen dentro de un espacio mayor preexistente, un contexto que enmarca ese espacio virgen.

Es posible, por lo tanto, crear en un entorno prefijado, en un entorno que podríamos denominar impuro, contaminado. Un espacio que incorpora elementos apropiados de otros contextos, de otros entornos, que incorpora de forma natural la hibridación, el mestizaje. Además puede requerir de elementos productivos ajenos al arte, producidos por no-artistas, como sucede en el cine o en el teatro, y que, por supuesto incorpora al contexto de la creación dos componentes clave: la financiación y la difusión de la creación artística.

El acuarelista turolense Pascual Berniz
El acuarelista turolense Pascual Berniz en una clase magistral. Foto: Leovigildo Contel

El idealismo es, sin embargo, el que vertebra la producción artística en la actualidad y esa necesidad de crear desde el vacío absoluto es el que mantiene la imagen romántica del artista en su estudio, asilado, protegido, para crear a su libre albedrío. Mientras, las estructuras del mercado del arte se encargan de todas las decisiones del contexto, en definitiva regulan del flujo de la producción artística. El creador se sitúa alejado del destino de su creación.

En esta contexto social aparentemente estable aparece Internet, un espacio virtual universal y cuya esencia es reducir el tiempo y el espacio estableciendo un nuevo territorio para la relación social a todos los niveles.

Esta nueva reorganización en las relaciones propone un escenario de desintermediación natural en casi todos los mercados. El canal tradicional de distribución de productos y servicios, basado exclusivamente en la proximidad, tiende a reducirse hasta desaparecer y en su lugar surgen nuevos intermediarios que aportan valor a la intermediación.

En definitiva, el mensaje para la estructuras intermediarias es claro: o existe un aporte de valor neto entre el usuario, el consumidor, y el productor o esa intermediación tiende a desaparecer. Hoy en día existen muchos canales que siguen fuertemente intermediado por las limitaciones físicas o productivas inherentes al producto o servicio, como los esquís, pero la mayoría de productos covencionales, desde los tomates hasta la formación, tienen a la relación directa entre productor y consumidor o a crear nuevas propuestas de valor en el camino. Internet acorta los caminos y acorta los plazos.

Este es el vídeo íntegro de mi ponencia.

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