El pasado lunes 11 de julio, El Mundo publicó una separata especial con ocasión de la conmemoración del aniversario del Mundial de fútbol de Sudáfrica, en 2010.

Es especial era muy interesante y me ofrecieron participar con una perspectiva de las Redes Sociales durante la fase final del campeonato en Sudáfrica. Acepté el reto sin ser muy consciente de lo difícil que iba a ser obtener cualquier tipo de información un año después. Y lo era, pero hice lo que pude.

Este fue el resultado que sólo está disponible en la edición en papel y, por supuesto, en Orbyt (he añadido los enlaces que, obviamente, no pude insertar en el papel).

Ahora, después del gran salto que han dado las redes sociales en los últimos meses y, sobre todo, después de hechos históricos como las revueltas árabes o el movimiento #15M, el seguimiento de cualquier suceso relevante a través de de plataformas como Twitter o Facebook nos parece algo normal.

Sin embargo, hace un año, cuando asistíamos emocionados al Mundial de fútbol de Sudáfrica que, a la postre, iba a ganar España, las redes sociales ya pisaban fuerte, al menos entre dos de los colectivos más implicados en el seguimiento de la competición: los jóvenes y la prensa.

Los aficionados más bisoños se sientan frente al televisor con cualquier dispositivo electrónico que les permita mantenerse conectados. Y lo hacen especialmente alrededor del deporte. La conversación, entonces, se extiende más allá del sofá, y el propio contenido se enriquece con cualquier aportación informativa relevante, como estadísticas, comentarios de deportistas, reporteros o, incluso del propio público que asiste al evento en vivo.

Cuando arrancó el Mundial, los aficionados ya habían estado calentando motores intensamente. En mayo, un mes antes del inicio de la fase final en Sudáfrica, al abrigo de una iniciativa de la selección española de fútbol, la Roja sumó más de un millón de amigos en su página de Tuenti en poco menos de una semana. Facebook inició diversas acciones especiales para agrupar contenido y aficionados alrededor del Mundial, fomentando la conversación en su plataforma.

Nacieron así numerosos grupos, páginas, perfiles de jugadores y, por supuesto, juegos online. Twitter también se sumó a la fiesta abriendo una cuenta especial y lanzando los hashflags, una especie de hashstags especiales para cada selección. La conversación de los usuarios alcanzó una media de 2.000 tuits por segundo (tps) en los minutos finales de cada partido, salvo en la final, que fue de 3.000 tps. En el mundo del periodismo se avecinaba lo que un compañero llamó «el primer Mundial de quedados especiales». O, dicho de otro modo, iba a ser una fase final de una Copa del Mundo en la que la información iba a fluir por primera vez en la red en tal volumen que, incluso sin viajar en persona a Sudáfrica, se podría tener una visión completa (quizá hasta más amplia) de todo lo que aconteciera.

Muchos medios mantuvieron a sus audiencias permanentemente informadas a través de sus perfiles sociales, principalmente Twitter y, en un segundo plano, Facebook o Tuenti. EL MUNDO y MARCA crearon listas a medida en Twitter y contenido especial que se difundió rápidamente por la red, como el calendario del Mundial de MARCA, que en sus dos versiones, español e inglés, sumó más de 36.000 retuits y 333.000 recomendaciones en Facebook.

En definitiva, la cobertura de un evento deportivo de esa magnitud cambió para siempre. La actividad en las redes sociales de usuarios, deportistas y medios de comunicación iban dibujando el rostro más instantáneo y más sociológico de la Copa del Mundo; convirtiendo las noticias y los partidos en conversaciones, como ya predijo para los mercados el Manifiesto Cluetrain.


Como muestra, recomiendo este vídeo que muestra la evolución de los hasflaghs durante la fase de grupos.

Deja un comentario