Hace ya unas cuantas semanas que tuve la fortuna de ser invitado por Influenzia para probar el producto de uno de sus clientes: BKOOL. Cuando fui allí sabía que era algo que tenía que ver con bicicletas y que me tocaría subirme encima de una. Y es lo que sucedió, al menos en parte.

Una magnífica Orbea Orca enganchada al rodillo de BKOOL
Una magnífica Orbea Orca enganchada al rodillo de BKOOL

BKOOL resultó ser una curiosa combinación de un cachivache físico y una interesante suite de software vertebrado alrededor de una comunidad de usuarios online. El cachivache es un típico rodillo de entrenamiento para bicicleta potenciado merced al gran trabajo de innovación en el que han colaborado, además de BKOOL, el Instituto de Biomecánica de Valencia, Osoco software y Balmart. El rodillo se enlaza con el ordenador mediante un software de control y “se obra el milagro”: se puede entrenar en solitario, eligiendo el patrón de entrenamiento, o en equipo, quedando con otros usuarios de la comunidad.

No pretendo glosar toda la funcionalidad, como las posibilidades de entrenamiento en base a circuitos grabados (por el usuario, preexistentes o aportados por la comunidad), el planificador de entrenamiento en base a las características personales de cada uno o  las posibilidades sociales de la plataforma; para eso están ellos. Aunque sí que diré que me sorprendió gratamente tanto el equipamiento y el software desarrollado por  BKOOL, como las experiencia de uso. Creo que resulta un invento muy divertido si puedes enganchar el ordenador a una pantalla grande, como el televisor, para picarte con tus amigos, a los que ves corriendo junto a ti.

Pero sí hay algo que me gustaría analizar con ocasión de la presentación de BKOOL y que es, precisamente, lo que apunta el título: las microredes sociales online. Parecía que el nacimiento de redes sociales altamente segmentadas iba a ser una tendencia más o mentos obvia después de la consolidación de las grandes redes sociales online. Sin embargo, hay algo que juega en contra de su nacimiento: necesitan una idea que aglutine a los usuarios, pero que sea una idea lo bastante específica como para marcar distancias frente a una red generalista y lo bastante abierta como para disponer de una masa crítica relevante. Y es que resulta muy difícil mantenerse alejado de una comunidad clásica y, también, de una red social abierta.

BKOOL es una interesante aproximación al problema porque incorpora, por un lado, los aparatos que desarrollen (puesto que se plantean continuar con nuevos aparatos, más allá del ciclismo, como cintas de correr, por ejemplo) y, por el otro, la actividad deportiva asociada a cada aparato.

El uso del cada aparato supone un fuerte vínculo social para aglutinar clientes a su alrededor, aunque eso tiene recorrido más allá de una exigua comunidad de usuarios de producto. Sin embargo, el deporte asociado a cada aparato permite crear espacios comunes mucho más tematizados, permite crear una suerte de microcomunidades altamente especializadas alrededor de la experiencia de uso de cada aparato.

BKOOL en tiempo real, estando subido en la bicicleta.
BKOOL en tiempo real, estando subido en la bicicleta.

Probablemente BKOOL no alcanzará las cuotas de una gran red social como por ejemplo facebook, pero puede construir una sólida microred social apoyada por microcomunidades deportivas; grupos de 5, 20 ó 50 usuarios que comparten un espacio común de uso de uno de sus aparatos.

En definitiva, un muy interesante modelo para consolidar cualquier negocio cuyo éxito dependa de la aceptación de su uso social.

Con la estupenda camiseta térmica regalo de BKOOL en la arista de La Munia.
Con la estupenda camiseta térmica regalo de BKOOL en la arista de La Munia.

One thought on “BKOOL. Microredes sociales online

  • YoyoCorleone

    Desde luego, Ramón, tiene muy buena pinta, aunque este caso me plantea un par de dudas: el desembolso económico que el usuario debe realizar para poder utilizar el software y la necesidad de disponer de un espacio amplio para poder hacer el ejercicio.

    Supongo que todo aficionado al ciclismo tendrá una bicicleta, pero eso no significa que disponga de espacio suficiente en su casa como para poder hacer un poco de rodillo.

    Asimismo y a diferencia de otras redes sociales verticales, en este caso, el usuario debe realizar un desembolso económico para disfrutar de esta experiencia. Teniendo en cuenta la cultura del todo gratis que impera entre los usuarios españoles, me genera dudas la viabilidad de esta iniciativa.

    Tú que lo viste in situ, tal vez puedas tirar por los suelos estos dos reparos 😉

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