Ayer, 30 de diciembre, en el óbito del año, tuve la inmerecida oportunidad de participar de una reunión excepcional convocada por Alex de la Iglesia en la Academia de Cine.  La ocasión, propiciada en gran medida por el fiasco de la Ley Sinde en el Congreso de los Diputados, nacía con la vocación de hablar, entender la situación, la evolución (y revolución) que se nos viene encima con Internet, con el deseo de detectar mecanismos que hagan que esa evolución, lejos de suponer la destrucción del cine español, pueda suponer un escenario de supervivencia e, incluso, de mejora. Y en ese sentido, creo que  la reunión fue muy bien.

Mucha gente no lo entendió en los días previos, y el ruido escandaloso de la Ley Sinde y las constante agresividad de las partes enfrentadas desde hace años, parecía complicar una reunión en la que el convocante iba escogiendo los asistentes con el ánimo de rodearse de diferentes perspectivas y estímulos.

Mi participación se debió a una coincidencia espacio-temporal previa con Alex de la Iglesia en la que conversamos sobre lo divino y lo humano referido a Internet, el Cine, la creación y los usuarios mutantes como los denomina Carlos Barrabés. Y creo que ahí arrancó en cierto modo la gestación de este encuentro. Quiero dejar claro que, como el resto de participantes, no representaba a nadie salvo a mí mismo y a mi experiencia en Internet desde hace más de 12 años y que, aunque por el mismo motivo tampoco represento a Unidad Editorial, esa es la empresa en la que trabajo y con la que tengo alineación profesional y la responsabilidad derivada de mi puesto.

Álex de la Iglesia con su camiseta de "Pirata". Foto: Nicolás Alcalá (El Cosmonauta)
Álex de la Iglesia con su camiseta de “Pirata”. Foto: Nicolás Alcalá (El Cosmonauta)

La lista de asistentes al encuentro en el momento de escribir este post ya es notoriamente pública. Creo que, aunque pudieron faltar nombres de cierta fama en el mundillo de Internet, el grupo era lo suficientemente representativo en todas las disciplinas. Y sobre todo era un grupo muy estimulante puesto que todos estábamos motivados y con ganas de debatir y de compartir el esfuerzo. La relación más completa que he encontrado es esta, aunque curiosamente omite mi puesto en Unidad Editorial.

El punto de partida, la Ley Sinde, quedó rápidamente finiquitado con las brillantes exposiciones de los abogados, especialmente de David Bravo que fue terriblemente didáctico y de David Maeztu que también fue muy ilustrativo. A pesar de que los representantes de la industria se quedaron con la sensación de que había que hacer algo desde el contexto de una ley, el resto mantuvimos firme la postura de que no era necesario. Es más, sostuvimos que en el caso de que fuera necesaria una ley, la Ley Sinde no servía.

El resto fue un debate interesante, apasionado y muy dinámico sobre el presente y el futuro de una industria que, como toda aquella que se ve sometida a una severa tecnificación, tiene que afrontar importantes retos de supervivencia. Esa supervivencia tiene que pasar por duros procesos de reinvención, pero bien manejada puede incluso convertirse en una ventaja para mercados marginales en grandes industrias, como es el caso del cine en nuestro país. En este tramo del debate Julio Alonso, Nicolás Alcalá y Juan Carlos Tous tuvieron una aportación sobresaliente y muy importante en la que el propio Alex de La Iglesia y Pedro Pérez fueron muy buenos contrincantes dialécticos.

Momentos antes del comienzo de la reunión. Foto: Nicolás Alcalá (El Cosmonauta), publicada en el blog de Julio Alonso
Momentos antes del comienzo de la reunión. Foto: Nicolás Alcalá (El Cosmonauta), publicada en el blog de Julio Alonso

Y ahí terminó todo, en una reflexión colectiva, en voz alta, en la que todos aprendimos cosas de uno y otro lado. No se trató de que nosotros fueramos a evengelizar a dinosaurios sordos, ni de que la industria del cine fuera a explicarnos cómo se planteaban la destrucción de Internet. Tampoco fue una negociación, puesto que no había nada que negociar entre nosotros más allá de dónde nos tomaríamos unas cervezas juntos.

Y mi conclusión, absolutamente subjetiva y que compartí con los asistentes, es que en el encuentro quedó patente la necesidad de actuar en tres planos: político, judicial y empresarial.

En el plano político habría que actuar con urgencia porque hay una Ley, que como los personajes de Pirandello, va en busca de quien la apruebe. Y es bastante evidente que no sólo no resuelve los problemas de la industria, sino que puede generar muchos otros. Además, si la ley se aprueba, cualquier camino de los que se debatieron ayer tendrá un devenir mucho más difícil y con mayor rechazo social. Lamentablemente, en este plano, el margen de actuación de los presentes en la reunión era muy bajo, por no decir nulo.

Una vez descartada la ley se podría plantear un debate serio y sereno sobre la protección intelectual en el actual contexto tecnológico, en lugar de intentar preservar una gestión de derechos basados en contextos tecnológicos derivados de la Revolución Industrial.

Oveja voladora tomada prestada del blog "Diario de una oveja", presuponiendo su permiso.
Oveja voladora tomada prestada del blog “Diario de una oveja”, presuponiendo su permiso.

En el plano judicial, aplicando la ley actual, que ya es rica, garantista de los derechos de todas las partes y que es eficaz. El problema real es su ineficiencia, por lo que sería preciso buscar mecanismos que agilicen los procesos para proteger en tiempo las actuales ventanas de explotación de la industria. Eso no tienen porqué ser Leyes sino, quizá, Normativas o Decretos que establezcan caminos rápidos. De este modo, la industria podría disponer del tiempo necesario para asumir y producir los cambios en sus modelos de negocio porque, por mucho que queramos, eso no puede hacerse instantáneamente. Sin esa protección, el establishment de la industria seguirá sintiéndose amenazado y, por lo tanto, seguirá siendo muy reactivo al cambio y completamente reacio a la innovación.

Y por último, en el plano empresarial, mi preferido, en el que me siento más cómodo, habría que acelerar la transición, amputando las partes insalvables, aprendiendo de otros modelos y, sobre todo, innovando para generar el futuro, que es la mejor forma de predecirlo.

Lo que la industria deberá aprender es que toda innovación relevante es disruptiva y eso significa ser capaza de imaginar un nuevo escenario en el que la tecnología, lejos de ser un problema, juegue a ser una ventaja competitiva global. Como se dijo en la reunión, “las ovejas ya no pueden ser retenidas con vallas porque han aprendido a volar y, en lugar de cortarles las alas o atarlas, habrá que aprender a esquilarlas en el aire”, para eso hace falta  innovar.

Sinceramente espero que aquellos que estuvieron escuchando desde fuera, aquellos que han leído todo lo que se ha escrito y que todavía se escribirá y que tengan capacidad de acción en sus ámbitos, actúen. Eso sería, no un éxito porque la reunión ya lo fue en sí misma, sino un Éxito Cósmico Inesperado y Maravilloso. También espero que la reunión no sea la única sino la primera en la que vaya participando más gente y que sea un ejemplo de cómo abordar la evolución en un sector del que todos, de un modo u otro, somos partícipes y también partes interesadas.

Estaría feliz de haber aportado siquiera una duda al debate.

7 thoughts on “Una reunión en la Academia de Cine

  • Javi

    Muy buen aporte.

    Gracias por asistir y por resumirnos tu versión pues con todas ellas, podemos hacernos una imagen que supongo que se acerca a la realidad.

    Aunque lo seguí por twt, nunca se acerca a lo que cada uno de vosotros podeis haber interpretado, incluido Álex, cuya iniciativa no me cansaré de valorar.

    Espero que haya mas reuniones con mas gente que pueda aportar mas ideas, es lo que hace falta, por el bien de todas las partes.

    Un saludo y un reconocimiento.

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  • Pingback: Tweets that mention La visión de otro participante en la reunión de ayer RT Mi visión sobre el encuentro de ayer -- Topsy.com

  • rp

    Muchas gracias Javi.

    Creo que fue un oportunidad que todos intentamos aprovechar al máximo. Espero con impaciencia una nueva edición.

    Y sobre Alex, bueno, me parece que su iniciativa y su valor para llevarla a cabo se merecen el mayor de los reconocimientos.

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  • El Teleoperador

    ¿Y no hubo nadie que le diese dos guantazos al que dijo la gilipollez de las ovejas?

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    • rp

      Pues lo dije yo, amigo. Fue una lástima que no estuvieras tú allí para hacerlo.
      No desesperes, cuando quieras quedamos y me las das, que no me opondré. Pero tráete alguien que haga fotos, que la red es multimedia.

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  • Ramón Ramón

    Gracias Ramón por tu magnífico resumen, parece que una vez más y aunque tengamos la razón de nuestra parte, la industria cultural sigue sin ceder. Lo curioso es que unos días antes de este encuentro conversábamos en Sevilla de la Ley y de la victoria en el comisión del Congreso, ¿recuerdas?
    Saludos

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    • rp

      Gracias a tí, Ramón por pasar por aquí y por tus amables palabras.

      Es cierto, en Sevilla me pillaste a contrapié porque andaba liadísimo y venía de otro viaje. Ni sabía que justo se acababa de estampar la ley en el congreso.

      Luego, surgió esto, fíjate 🙂

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