Después de una concatenación más o menos fortuita de sucesos que me han mantenido al margen de la montaña, parece que la primavera se activa. Así que me fui al Yelmo con la esperanza quizá vana de que sea la primera actividad de una primavera y un verano nutridos para contarlo luego en madclimber.com.
Hacía mucho que no salía a escalar. Demasiado.

A veces me cuesta organizar todos los quehaceres y todas las pasiones. Y sacrificar la pasión de la montaña por la de mi familia ha sido una norma estos últimos meses. Un agradable sacrificio, por supuesto, tan agradable que podría convertirlo en una dulce reducción vital.

Pero ahí estaban Vlady y Diego para tentarme con algo suculento: la Calavera (V, M2) en la cara sur del Yelmo, en La Pedriza. Una ruta que ya intenté hace un tiempo pero no salió por desconocimiento y bisoñez pedricera.

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