Hace ya tiempo que estoy convencido de que twitter es una de las grandes revoluciones de los últimos tiempos en Internet. Y aunque antes no tenía muy claro por qué, empiezo a atisbar algunos elementos que van a ser clave en el desarrollo de Internet en el futuro y para los que twitter es una buena plataforma.

Estos elementos, además, creo que son el embrión de una nueva forma de pensamiento colectivo muy potente, eficaz y clave para las empresas del futuro: el pensamiento de enjambre.

 

La inteligencia colectiva.

Hace un tiempo vi en el programa Redes la descripción del funcionamiento del cerebro que hacía un investigador. Desde entonces he buscado ese capítulo, pero soy incapaz de encontrarlo por ningún lado (se agradecerá cualquier información al respecto). En resumen y seguro que citándolo mal, el científico decía que el cerebro, para interpretar el entorno, toma decisiones de modo consensuado entre los diferentes sentidos. Para ilustrar eso, explicaba que si tú sostienes un pollito en la mano cada uno de tus sentidos envía la información de, para él, qué es lo que estás sosteniendo; el tacto por el peso, los ojos por la forma, etc. El cerebro consensúa toda la información y toma la decisión de que eso es un pollito de un modo casi democrático, se podría decir. Por eso, si tus sentidos empiezan a fallar, puedes tener una percepción muy destorsionada de la realidad.

El propio científico hacía una analogía de este sistema decisorio con Internet.

Ciclo de vida de un "trending-topic" de Twitter según Meg Pickard
Ciclo de vida de un \”trending-topic\” de Twitter según Meg Pickard

Es decir: cuando alguien inyecta una idea en el neurosistema de Internet, ésta se propaga por todos los nodos, siendo evaluada, opinada y enriquecida por la visión subjetiva y parcial de cada nodo. Todos ellos aportan para crear una idea final, consensuada, evolucionada de esa idea.

Twitter funciona exactamente de ese modo. Y, además, yo diría que, al igual que el cerebro, en esa reflexión colectiva, surgen ideas laterales, derivadas e, incluso, espurias, que enriquecen el debate

La constante conversación en la que, individualmente, cada uno de los participantes entra y sale en momentos puntuales, se convierte en un ruido de fondo constante que aporta no sólo entradas nuevas a nuestro pensamiento y nuestra percepción particular, sino que también aporta relaciones derivadas de menor formato entre dos o varios integrantes de esta conversación desestructurada.

Estas relaciones derivadas de cualquier índole, lúdicas, profesionales o, incluso, íntimas, se convierten a través de las respuestas y de los mensajes privados en diálogos estructurados y coherentes pero fugaces, eléctricos casi diría yo. De este modo se resuelven micro-relaciones que, en caso de necesitar mayor cobertura migrarán a canales de mayor calado como el mail o los encuentros personales.

La inteligencia colectiva surge de este modo de manera natural, desestructurada, eficaz y quizá tan ineficiente como debería ser la inteligencia creativa en estado puro.

 

La credibilidad concedida o de prueba y descarte.

El otro gran factor revolucionador de Internet estos últimos tiempos de la Weeb 2.0 es el cambio de los pesos de la relevancia y la credibilidad en la comunicación. Internet, ese gran patio trasero, permite una comunicación ágil y de amplia difusión entre iguales rompiendo el tradicional esquema en el que la comunicación era potestad de aquellos que tenía acceso a las tribunas disponibles (un espectro de onda limitado, una tecnología de impresión y distribución cara y compleja, etc.).

En el esquema que podíamos llamar tradicional, el capital (los inversores) y el poder tenía acceso a los canales masivos de comunicación y elegían qué información era relevante y quienes tenían credenciales para difundirlas. El público, en su estrecho margen de maniobra únicamente podía elegir entre unas pocas opciones y, principalmente, podía ignorar determinados canales de comunicación.

Ahora, merced a las redes sociales, blogs y otras zarandajas, esto ha cambiado de un modo drástico. Cualquiera puede constituir una tribuna libre y tener un mayor alcance del que antes tenía únicamente por acceso directo. Ahora, gracias a Internet, puede ampliar su esfera de influencia más allá de sus relaciones personales directas (familia, amigos, el bar o el casino del pueblo).

Sin embargo, sus relaciones personales directas siguen siendo la semilla que le otorga credenciales para iniciar la andadura de la propagación viral.

Si realmente consigue captar lectores, visitantes, espectadores u oyentes más allá de su entorno directo, el modo en el que lo hará vendrá avalado por aquel que haga de “cicerone” al nuevo seguidor. Es decir, que si mi hermano me concede credibilidad, para alguien que le concede credibilidad a él, yo también tendré credibilidad y así sucesivamente. Al menos durante un tiempo.

Éste es, exactamente, el modo en el que se comporta Twitter. Cada “tuitero” tiene un pequeño ejército de seguidores que nacen en su entorno directo (familia, compañeros, etc.), quienes le siguen, comentan y a quienes probablemente él también siga. Cada uno de esos seguidores tendrá a su vez un conjunto de seguidores que se intersectará con el anterior. En el caladero de la unión de los seguidores de tus seguidores, es dónde crecerá, en relación exponencial y casi fractal, tu adiencia.

Twitter Karma, el intercambio de credibilidad concedida
Twitter Karma, el intercambio de credibilidad concedida

Esto no es ninguna novedad en las redes sociales, sin embargo, la mecánica de bloqueo, vinculación y desvinculación de los usuarios configura un esquema especial: las credenciales concedidas temporalmente o de prueba y descarte.

Cuando un usuario en twitter empieza a seguir a otro, generalmente lo hace después de conocerlo directamente, a través de alguien a quién ya sigue o por reciprocidad (porque él otro empieza a seguirlo a él primero). En cualquier caso, seguramente sabe poco de él y, en especial de qué información va a serle suminstrada vía Twitter desde esta nueva fuente, por lo que de manera inherente le concederá un crédito temporal. En la mayoría de los casos, la duración y permisibilidad de ese crédito vendrá derivada de las credenciales del usuario a través del cual lo encontró en su momento.

Al cabo de un tiempo recibiendo información de esta fuente, el usuario decidirá si esta información es relevante para él o no. Si lo es, pasará a formar parte del ruido de fondo que estimula su pensamiento creativo. Si no lo es o no lo es al menos en ese momento, lo descartará sin más.

De este modo, el pensamiento colectivo del que se beneficia un usuario de Twitter está conformado exclusivamente por fuentes que para él son relevantes de un modo u otro y por decisión propia y libre.

 

El pensamiento de enjambre.

La unión o, más bien, la combinación de ambos componentes, configura un nuevo estilo de pensamiento colectivo que yo denomino pensamiento de enjambre.

En él, las ideas y la forma de interactuar de éstas están sujetas a unas reglas particulares establecidas por el usuario de tal suerte que esta constante elaboración y reelaboración de la información se produce de un modo semi-inconsciente y automatizado para producir entradas y estímulos en el individuo.

Las ideas y mensajes vertidos por las fuentes a las que el usuario ha dado crédito, se mueven con respecto a las otras de un modo similar a como lo hacen los enjambres, sin colisionar, acompasadas y ordenadas en un aparente caos que resulta en formas eficaces para resolver problemas complejos.

Este nuevo terreno de juego para el pensamiento, pese a estar en un estado incipiente, estoy convencido de que puede convertirse en uno de los grandes estímulos del conocimiento, la creatividad y, como no, la innovación y el talento en todos lo ámbitos.

12 thoughts on “Twitter y el pensamiento de enjambre

  • Cuasante

    Muy interesante tu reflexión Ramón,
    De hecho hace tiempo que venía dando vueltas a la idea de Twitter como inicio o precursor de la mente colectiva. Un espacio donde se forjaban las ideas que marcaban tendencias (los trendingtopics si funcionasen bien 😉 y donde surgía el conocimiento a partir de la idea de un individuo y su posterior debate por el resto de nodos/personas.
    En cierto modo es como una gigantesca red neuronal, donde cada nodo/persona tiene su propio peso (capacidad de influencia y autoridad) y donde se va trasmitiendo la idea/información hasta su consolidación o resolución.

    Me parece un tema interesantisimo y la idea del enjambre es muy gráfica y lo ilustra de maravilla.

    Aquí te dejo una pequeña reflexión más analítica sobre Twitter http://cuasante.com/?p=231 que aunque no esté directamente relacionado con “la mente colectiva” si trata el tema de la difusión exponencial y la creación de comunidad.
    Enhorabuena por tu post, Ramón y a continuar con el tema.

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    • rp

      Muy interesante tu post Cuasante, la verdad es que coincido que Twitter es una genialidad absoluta, pero seguro que ni siquiera ellos eran conscientes de lo que estaban haciendo.

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  • Antonio Domingo

    Ramón, felicitaciones por tu post, es una forma muy interesante de exponer una realidad, el ruido del ejambre no solo no molesta sino que incrementa el valor de quien lo escucha porque comparte una inteligencia y conocimiento colectivo que de pronto le pertenece, no en propiedad sin en una nueva forma de compartir, ahora no tengo nada propio sino que todos somos más gracias a ese conocimiento y ruido compartido, y que cada día que pasa, me enriquezco aun más por ese mismo ruido.
    Twitter es como suelo decir, un medio de comunicación personal, pero en donde desaparece la posesión de lo que yo se para formar parte de un grupo superior que vale mucho mas que no solo la suma de las partes individuales.

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    • rp

      En cierto modo, Antonio, con herramientas como Twitter estamos creando un supra-organismo. Tenemos más memoria, más alcance de nuestros sentidos, más capacidad de procesado y digestión de información.

      Es realmente muy potente.

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  • Andrés

    Muy interesante, efectivamente; hace tiempo que pienso que Internet funciona de manera muy parecida al cerebro humano, incluso he tenido en varias ocasiones la tentación de dibujar tal enjambre de nodos: pero tú te has adelantado y lo has explicado estupendamente. Saludos veraniegos, llámame cuando vegas a Bcn. Abrazos, AM

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    • rp

      Sería estupendo, Andrés, que te animaras con el dibujo porque estuve buscando ilustraciones y fue poco menos que imposible encontrar nada que mostrara visualmente lo que intentaba expresar torpemente con palabras. Si lo haces, publico un nuevo post al respecto incluyendo la ilustración.

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  • Pingback: » En netcoholic.com: Twitter y el pensamiento de enjambre RAMÓN PUCHADES

  • Trykita

    Me ha encantado tu artículo.
    Yo soy de Twitter desde hace poco más de un año y al principio no le hice mucho caso. Ahora reconozco que no puedo vivir sin el.
    Ya no sigo mis blogs desde favoritos sino desde Twitter, ahora estoy más al día de todos los temas que me interesan y los que no también. Ya no es abrir, por ejemplo, elmundo.es y leer las noticias sin más desde el punto de vista que tiene cada editorial. Sino ver que opina la gente y que es lo que crea más repercusión.
    He tenido, además, la suerte de conocer a mucha de la gente a la que sigo y son unas maravillosas personas y mejores profesionales.
    En mi opinión me parece que Internet, si sabes “utilizarlo”, puede llegar a abrirte la mente y despertar inquietudes que antes estaban menos a tu alcance.
    Por supuesto me considero una chica 2.0 y espero llegar a ser una “abuela 2.0” (como bien le dije en su día a María Gamero)
    Salu2.
    Laura

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    • rp

      Como dice Cuasante en su post, Twitter es altamente adictivo. Y, aunque se tienen crisis periódicas, no conozco a casi nadie que haya abandonado Twitter si realmente lo usaba con cierto hábito y con buenas experiencias.

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  • rp

    Muchas gracias a los cuatro. No hice mis deberes de conversar y acabo de “volver” a este post por accidente o destino para hacerlo.

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  • Jose Gijón

    Muy interesante… desde ya, te sigo en Twitter @ayalgacom

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    • rp

      Muchas gracias 🙂

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