Un discurso recurrente en los proyectos web que vamos llevando a cabo es el asunto del selector de idiomas.

Básicamente la gente sugiere de partida dos cosas de las que yo siempre huyo, postura que me cuesta mucha argumentación defender. Estas dos cosas son: la pantalla previa para seleccionar idioma y la oferta de idiomas utilizando banderitas.

Como su título indica, este post va sobre lo último.

Seleccionar con banderitas
Seleccionar con banderitas

Parece algo evidente desde nuestra perspectiva subjetiva que una bandera se puede asociar a un idioma: inglés a la bandera del Reino Unido, español a la bandera Española, etc. Sin embargo, olvidamos que Internet es un territorio global y eso significa, más allá de nuestra percepción subjetiva.

¿Cómo buscaría un australiano el idioma en el que puede entender la web?, ¿buscando una bandera del Reino Unido? Salvo en las webs de su país o norteamericanas, claro.

Y en España, ponemos una bandera española para el español (o castellano) y una ikurriña para el euskera…. igual es un terreno complicado, lleno de susceptibilidades.

Incluso en el hecho de poner enlaces de texto, elegir el nombre de los idiomas se antoja complejo. A modo de ejemplo, yo mismo tendría problemas para saber si en Brasil se habla portugués (como me dijo mi profesora de portugués, que era brasileña) o se habla brasileño como me dijo absolutamente convencido un cliente que trabaja mucho en Brasil y poco en Portugal y, claro, quería poner brasileño en su selector de idiomas.

Selector de compromiso
Selector de compromiso

La solución mínima de compromiso es poner los idiomas por su nombre (si se llega al consenso de cual es el idioma y cual la nacionalidad y se evitan u obvian las susceptibilidades nacionalistas). Pero creo que hay una solución mejor: poner el selector con una frase que ofrezca el cambio de idioma, escrito en cada uno de los idiomas disponibles. Es una forma neutra, intuitiva y eficaz, sin compromisos nacionales ni nacionalistas.

Una aproximación adecuada
Una aproximación adecuada

Y es que el problema radica en que las lenguas no casan con los países y que incluso muchos países ni siquiera se contienen a sí mismos.

Pero aunque esta solución pueda ser perfecta, no es inmejorable y tiene un punto débil: que sólo es útil cuando no hay demasiados idiomas.

3 thoughts on “Banderitas

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